Cueva de acceso a la aldea de Bàměi

China es más que eso

Hace años que me quejo de por qué la población española nunca parece querer elegir China como destino turístico en sus vacaciones y tampoco como lugar de interés cultural. He oído decir a muchas personas: “Me encantaría ir a Tailandia, Japón, La India…” ¿Y qué pasa con China, señores? ¿Es que acaso solo llegan las peores noticias de este país a España y al final se ha creado un mal concepto de sus gentes y lo que acontece allí?

Arrozales de Yuányáng

Arrozales de Yuányáng

¿Y por qué digo esto?

Porque en dos años que he vivido allí (y he de reconocer que a veces me entraban ganas de mandarlos a freír puñetas cuando intentaban estafarme con un precio o cuando tenía que apartarme en la acera porque venía una moto a atropellarme) casi todo lo que he encontrado son experiencias maravillosas. Siempre comentaba con una amiga lo que me llevaría en una maleta de China de vuelta a España el día que esto ocurriera. Evidentemente ha sido imposible llevarlo a cabo, pero a día de hoy sigo soñando con volver y no tener que echar de menos esas cosas que me hubiera traído a casa. En fin, supongo que es inevitable extrañar  a veces lo que ya no tienes.

Día lluvioso en Shāxī

Día lluvioso en Shāxī

Porque me traería la comida china (incluso la picante que antes no toleraba), la cercanía y la hospitalidad de los chinos, los parques llenos de gente bailando, cantando, haciendo taichí o tocando instrumentos. Sus paisajes, sus pueblos y sus gentes, sus minorías étnicas y la cantidad de lenguas y dialectos. El chino mandarín, la señora que vendía verduras en el mercado de mi barrio que siempre me invitaba a comer o cenar cuando iba a comprarle, los autobuses con camas para poder viajar de noche, el señor que me vendía arroz y avena y coleccionaba monedas del mundo, aquellos que quisieron invitarme a té en la cantidad de pueblos que visité, los mercados de la calle, toda aquella gente que me ofreció ayuda cuando estaba perdida, los autobuses de larga distancia que te recogían en medio de la nada, la señora de la minoría Mósuō que nos acogió dos días en su casa, los niños de la guardería a los que impartía clases de inglés, aquellos otros que sin conocerme me llamaban āyí (tía materna, en mandarín). El interés de los chinos por conocerte, su humildad,  generosidad y preocupación por tu estado de salud y tantas cosas que no me cabrían ni en mil entradas.

Parque de la ciudad de Lìjiāng

Parque de la ciudad de Lìjiāng

China tiene multitud de cualidades que no llegan a saberse en este país, a pesar de la cantidad de población china que reside en España y en otros países extranjeros. China es más que polución, carne de perro y arroz todos los días. Es un país que ofrece mucho, y aunque a veces no nos agradan ciertos aspectos que posee el lugar y sus gentes, es un destino que recomiendo visitar y conocer.

Espero poder ir publicando más cosas en el futuro que se reafirmen en mi teoría.

Y ojalá que dentro de poco, escuche mucho más eso de “Quiero conocer más de China”.

Julia Ríos
Amante de las lenguas y viajante cuando las circunstancias me lo permiten, me decanté por el francés y el chino como lenguas extranjeras, aunque aún sigo luchando por erradicar mi “Spanglish” durante el tiempo libre. Mis años de estudio parecen no tener fin, por lo que escribiendo creo que podremos compartir conocimientos, experiencias e inquietudes sobre el mundo de la traducción y el aprendizaje de las lenguas.

¡Comenta este artículo!

Posted in MIscelánea.