mujer-joven-caminando-con-su-mochila_1150-303

Nadie dijo que fuera fácil

¿Y ahora qué? Has dejado el colegio, has superado bachillerato, ¡has llegado a la Universidad! Pero, cuando esto se acaba, ¿qué es lo siguiente? Entramos en pánico cada vez que la preguntita llama a nuestra puerta, pero no somos conscientes de la cantidad de cosas que hay ahí fuera, esperándonos.

En primer lugar voy a presentarme, me llamo Andrea Calero Guerrero, actualmente estoy haciendo el Máster de Traducción Profesional en Granada y soy la primera alumna en prácticas en la empresa Garnata Traducciones. Compartiré oficina con Julia, Ana, Sahara y Tere durante tres meses.

Mis lenguas de trabajo son el francés y el inglés, aunque también tuve la oportunidad de conocer ciertas nociones básicas del neerlandés, lengua que no descarto seguir aprendiendo en un futuro.

Me encanta viajar, conocer nuevos lugares, nuevas culturas, nueva gente, nuevas experiencias. En el Grado tuve la oportunidad de viajar hasta Francia, donde realicé un año completo de estudios y un año completo de viajes a las más recónditas ciudades que rodeaban este país.

Volviendo al terreno profesional, he de decir que hasta ahora no conocía el mundo del autónomo, no el de la figura del traductor. Cuando acabé el grado no me planteaba trabajar en una empresa o agencia de traducción y, mucho menos, hacerme autónoma. Como todos mis compañeros del grado, porque no creo que sea la única, no me sentía preparada para hacer frente al mundo laboral que había ahí fuera. Todos sabemos traducir, sabemos a qué nos enfrentamos, pero siempre tenemos ese miedo de, ¿lo haré bien?, ¿y si no valgo para esto?, ¿me equivoqué al elegir la carrera? Ahora tengo claro de que eso no es así, sencillamente porque no hubiera llegado a donde estoy hoy en día. Cuando acabé mis estudios del grado, no me pensé dos veces seguir aprendiendo, sobre todo, especializarme y hacer hincapié en una rama de la traducción, la traducción jurídica. Cursar algunas asignaturas en el grado de traducción jurídica despertó en mí cierto interés por esta rama del saber.

Ahora que llevo trabajando con Garnata un mes, me he dado cuenta de que existe el gris. Este mundo no es como algunas personas me lo habían pintado, tanto para bien como para mal. Todo conlleva su tiempo y esfuerzo. Hasta ahora, solo me he llevado gratas sensaciones con respecto a la profesión del traductor. Conocer el ambiente laboral real y salir del contexto académico puede llegar a ser como un jarro de agua fría. Es un cambio enorme y al que creo que me he adaptado con bastante facilidad. Está claro que ahora esa famosa pregunta de la que hablaba al principio se ha quedado atrás. Si aún no es el momento de trabajar profesionalmente como traductora seguiré aprendiendo nuevos idiomas, retomaré aquellos que dejé en pausa, conoceré nuevas culturas.

Que nadie dijo que sería fácil, pero sí que valdría la pena.

 

Andrea Calero Guerrero

 

 

Julia Ríos
Amante de las lenguas y viajante cuando las circunstancias me lo permiten, me decanté por el francés y el chino como lenguas extranjeras, aunque aún sigo luchando por erradicar mi “Spanglish” durante el tiempo libre. Mis años de estudio parecen no tener fin, por lo que escribiendo creo que podremos compartir conocimientos, experiencias e inquietudes sobre el mundo de la traducción y el aprendizaje de las lenguas.

¡Comenta este artículo!

Posted in Traducción Jurada.