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Nace Garnata

Garnata no nace de la simple unión de unas trabajadoras. Primero, porque el adjetivo menos apropiado para calificar esta unión sería el de “simple”. Segundo, porque el momento en el que esta unión se ha originado es excepcional.

Nuestra sociedad, en los últimos años, lucha por salir a flote mientras unas manos la agarran por el cuello y la intentan sumergir en lo más profundo de la crisis. Son años complicados en los que, con asiduidad, el ciudadano de a pie se ve en la más profunda soledad cuando se trata de salir a la superficie a respirar. Nosotras, en este panorama tan desolador, hemos decidido nadar hacia la superficie cogidas de la mano, porque siempre hemos pensado que “la unión hace la fuerza”. Somos jóvenes, sí, pero ya contamos con experiencia como traductoras profesionales, pues hemos trabajado como autónomas durante varios años. Con este proyecto en común vemos la oportunidad de aportar beneficios a nuestros futuros clientes, puesto que ofrecemos varios idiomas (francés, inglés, chino, árabe…) y hemos traducido en campos temáticos muy diversos. Por si fuera poco, cada una de nosotras está especializada en diversos tipos de traducción, como, por ejemplo, audiovisual o jurada, y en áreas temáticas, como las Relaciones Internacionales o el Derecho de Extranjería.

Pero, lo más importante y lo que nos caracteriza es, sin duda alguna, el empeño por la calidad y el respeto hacia nuestra profesión y hacia el cliente, y, por qué no decirlo, el amor que sentimos por nuestra profesión. Tras un tiempo trabajando como traductoras autónomas, llegamos a la conclusión de que no podíamos continuar por una vereda que nos estaba llevando al hastío y la desilusión. Nos hemos acostumbrado a que la sociedad crea que la traducción es coger unos diccionarios y ponerse a escribir en un ordenador (intentaremos con este blog desmentir esta asunción), pero tenemos claro que no queremos acostumbrarnos a ciertas cosas como la falta de respeto hacia el traductor por parte de agencias y otros intermediarios, que pagan una décima parte de los beneficios que ellos obtienen; la reducción de tarifas hasta el punto de no saber si somos nosotras las que le tenemos que pagar al cliente por traducir; o la falta de respeto por parte de agencias y demás traductores hacia el cliente al cobrar precios excesivos en determinadas ocasiones (cuestión más común en las traducciones juradas). Nos negamos a formar parte de estas “tradiciones”.

Precisamente por esta razón, fue por la que un día decidimos sentarnos alrededor de una mesa y hablar, hablar y hablar mucho más (nos encanta hablar, como se puede comprobar) acerca de la idea de realizar este proyecto común. Decíamos que el adjetivo menos oportuno para calificar esta unión era el de “simple”. Y la realidad es que cuando un grupo de personas se juntan para formar algo en común, lo más complicado es alcanzar ese “común”. Cada una tiene su visión del mundo y de la vida, y esto algunas veces implica tener que superar trabas. Trabas con las que aprendemos y que enriquecen aún más, si cabe, este proyecto en el que nos hemos embarcado. Además, estas visiones diferentes implican que Garnata se inunde de diversidad, y la diversidad, como ya sabemos, es la esencia de la vida.

Así pues, con nuestros idiomas, nuestras especializaciones, nuestro respeto por la profesión y el cliente y la diversidad que nos caracteriza nace Garnata.

Ana Llopis Valdivia
Traductora de inglés. Mi trabajo consiste en la traducción, revisión y corrección de textos. En mi tiempo libre, soy amante de las causas perdidas.

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